El marrón…algo más que un color
Hoy a vuelto a aparecer… desplazándose por el pasillo…entrando en un despacho…saliendo de éste y volviéndose a meter en otro. Es incansable. Siempre de color oscuro. Se hace notar cuando premia con su presencia a alguien… pero lo más curioso es que tiene verdadera predilección por determinadas personas, al contrario que por otras, de las cuales huye como el viento…¿o son los demás los que huyen deeeee…..?. El problema es que, si cedes al principio, puede amargarte durante días enteros…semanas en alguno de los casos. Con carpetas o folios, por teléfono o por ordenador…su método de acercarse a la víctima es muy variado…Al principio son asuntos de escasa importancia…pero con el tiempo llegas a plantearte cosas…cosas terribles…y es que “en ocasiones, veo cosas”. Aunque, ¿tiene decisión propia?…¿o sólo se deja dirigir por terceras personas?…¿has pensado qué fuerza astral hace que seas tú su objetivo?…claro que, no a todos les toca sufrir por su presencia de la misma forma. ¿Qué sexo tendrá?…¿será macho?….¿será hembra?…¿será un ángel?…..¿lo seré yo, pero “caído”?…..¿Y su nombre?…..¿empezará por E?….¿por K?….¿por el tejado, como muchas cosas?. No sé qué nombre darle…..quizá ‘espíritu’…’ente’…’fantasma’ (sería por lo que la gente huye de él)…’sensación’…’relámpago’…’trueno’ (que es lo que va después del relámpago)…’pulpo’ (como animal de compañía)…aunque supongo que será más claro si le llamo “brown” (‘braun” que dirían los ingleses….no confundir con cierta marca de batidoras), aunque si usted no acude a las clases de inglés, necesitará saber que en cristiano significa “marrón”. Esta invención, de dudosa simpatía, ha provocado la aparición de diversas especies autóctonas en cualquier empresa, clasificados según su interrelación con el invento en cuestión.
Podemos comenzar con el “manantial”, nombre con el que se referencia a todo individuo que produce (o del que emana) todo tipo de “browns”…..Dentro de este tipo, puede aparecer una variante denominada el “CarlosSainz”, debido a que durante la emanación de marrones los acompaña con el grito “¡¡Soluciónalo yaaa, por Dioossss!!”
El “pulido” (como las baldosas), que engloba a todos aquellos personajes que, por tener esa superficie tan resbaladiza, consiguen un efecto denominado ‘refilón’, que es como les tocan los “browns” (suelen estar en contacto con ellos un tiempo insignificante, de modo que el “brown” resbala y acaba dando a otro individuo más incauto…ya que el rozamiento con una superficie tan lisa tiende a cero y el tiempo de permanencia con estos individuos, suele ser del mismo orden de magnitud).
Continuamos para bingo con el “frontón”, ya que consigue que le reboten todos los “browns” que, ya difícilmente le llegan después del segundo rebote…”browns” que van a parar al “sumidero”, aunque es conocido coloquialmente como “come-browns” ya que se encarga de digerir los rebotes, los resbalados, más los suyos propios (vendría a ser como el tragaldabas de lo que nadie quiere). Y el mundo de los superhéroes no se libra, ya que te puedes encontrar por el pasillo de cualquier empresa con el “superman”, reconocible fácilmente por deambular por los despachos de forma tímida, pero que en el momento de la aparición de un marrón, se enfunda la capa, se saca los calzoncillos por fuera del pantalón, y se va volando del lugar para que no le caiga nada. Parecido a éste, pero con menos glamour, podemos encontrarnos con el “cocinitas”, el cual recibe dicho apelativo porque mientras hablas con él, justo en el momento de la caída de un marrón, se debe ir a apagar la olla que ha dejado en el fuego y, como superman, desaparece (aunque en este caso, andando). Pero no todos tienen buena suerte, ya que podemos encontrarnos con el “coyote”, de cual cabe destacar su mala suerte intentando manipular marrones que intenta lanzar a otros, pero con tan mala suerte que le acaban por explotar en su cara (generalmente le suelen tocar marrones marca ACME – Asociación para la Conservación de los Marrones Explotados).
Y “browns” no se crea el lector que sólo hay de un tipo. También existe una clasificación específica para los mismos.
Comenzamos con “la bomba atómica”, ya que corresponde a aquellos marrones que, una vez te llegan a las manos con aspecto inocente, te explotan encima sin mayor consideración…y es atómica porque, después de la explosión, no encuentras a ningún ser vivo que pueda ayudarte.
No menos numerosos, son los marrones denominados “alioli”, ya que se repiten con sospechosa frecuencia (y que suelen recaer siempre sobre el mismo, e inocente, “come-browns”).
El marrón que sigue en la clasificación responde al nombre de “expósito”…un marrón de este tipo se caracteriza por no tener asignado ningún “manantial” conocido, es decir, el “brown” aparece, de no se sabe dónde, por extraños fenómenos paranormales…y acaba por caer en una de las mesas de trabajo.
No menos importante es el marrón “peregrino” que debe su nombre a los kilómetros de pasillo que recorre, debido al repetitivo paso por despachos habitados por “pulidos” (recordar clasificación de la fauna de cualquier empresa).
El marrón “invisible” es el siguiente…Si alguna vez el lector se ve envuelto en un “invisible”, lo
reconocerá porque le tocará comérselo, sin que nadie llegue a darse cuenta de ello…por lo que, encima, constará como que ha estado todo el tiempo empleado tocándose las fosas nasales (para más coña).
No hay que olvidar el famoso marrón “golondrina” y es aquél que se va, y vuelve a venir incansablemente (“Volverán los oscuros “marrones golondrina” en tu agenda sus días a ocupar…” que decía la famosa poesía)
Ahora viene uno de los más difíciles de evitar, a excepción de los “frontones”, que dominan todas las técnicas del camuflaje de oficina, y es el “aquí te pillo, aquí te mato” …Suelen surgir de encuentros casuales en pasillos o zonas de relajación (falta por demostrar la asignación de alguno de estos marrones en los excusados del edificio…pero se está investigando)…la táctica utilizada por el donante del marrón es la de la sorpresa. El asalto, sin previo aviso, crea un estado de caos y confusión en el receptor que le impiden reaccionar de forma defensiva, lo que da tiempo al donante a huir del lugar de los hechos sin dejar rastro (el problema surge a los 10 minutos cuando el ‘enmarronado’ consigue reaccionar, y se da cuenta que ya es tarde).
Hay que fijarse en el nuevo concepto aparecido, que es el de ‘enmarronado’, o nombre genérico aplicable a cualquier individuo que se tenga que comer algún marrón. No está nada mal el siguiente marrón…..es el “promesa electoral”, y son todos aquellos “browns” que todos deseamos que nos toquen…sin embargo, y por eso mismo, corresponde únicamente a un tipo teórico…ya que aún no se ha demostrado su presencia en caso real alguno.
Y finalizamos esta curiosa clasificación con el último de los marrones, hasta ahora descubiertos, que es el “¡pies quietos!”, que corresponde a los marrones que son de hoy para ayer, y que, por tanto, requieren dedicación total y sin descanso. Por último, no hay que olvidar el más épico de todos, el conocido como marrón “Troya”, ya que bajo la apariencia de un banal trabajito sin importancia, se esconde uno de los mayores marrones que uno pueda pensar jamás, y encima te suele caer dos minutos antes de irte a tu casa.
Y recuerde el estimado lector que, las posibilidades de comer marrones hoy, son mayores que ayer y menores que mañana…porque “eeeentre tú y yoooooo…los marrooooones son paaaaa’ siempreeeeee“